Amanece. Un reflejo. Medidas.
Amanece. Un reflejo.
Medidas. Mirada perdida. Pensamientos dispersos.
Amanece. Un reflejo.
Medidas. Mirada perdida.
Amanece. Un reflejo.
Medidas.
Empieza el caos.
Decimos sin pensar y ahí
está el problema, las posibles consecuencias no perturban nuestra calma. Sin
embargo, en la pálida noche de un pueblo perdido, alguien lee líneas que no
termina de entender, pero de las que no puede deshacerse. Al día siguiente no
ha podido olvidarlas y, sin planearlo, su vida empieza a desmoronarse.
Increíble el poder de la
mente humana, ¿verdad? Tan capaz de resolver el más complicado problema de
física como de conseguir volverte loco, de desesperarte, de desear que tu
cerebro desista y te deje respirar. Sin embargo, mala suerte la nuestra, a ello
se le suma que nuestro cuerpo, al lado de nuestra cabeza, es una inútil y vulnerable marioneta. Marioneta que maneja a su antojo, claro. Es por eso que, llegados a
un punto, la paranoia supera a la capacidad de reacción, a la cordura, al
control.
Y así es como pasan los
días y todo sigue en calma aparente. Dentro de ti hay algo que te inquieta,
pero intentas evitarlo. ‘’Todo va bien. ’’ Te repites. ‘’Estoy bien. ’’ Te convences. O más bien te engañas, pues ver
tu reflejo sigue siendo una tortura.
Cuesta comprender todo
esto y, sin embargo, no deja de ser una triste realidad.
Maldita sociedad que lo
permite. Maldita sociedad y sus cánones, y sus modelos, y sus medidas, y su
jodido afán de perfección. Malditos ineptos que insultan, que no toleran, que
dañan psicológicamente, que acomplejan.
Maldita mente humana que
no es capaz de anteponer la cordura a la desesperación.
Quiérete. Porque nadie más que tú va a hacerlo de la misma forma, porque todo el mundo envejece, porque me gustan las arruguitas que te salen en los ojos cuando te ríes, porque qué es la vida sin la curvita de la felicidad, porque somos humanos, porque eres imperfecto, al igual que el resto del mundo. Porque no puedes pretender gustarte a base de maltrato. Porque hay cosas más importantes que tener un físico modelo.
Porque, cuando pasen los años y tu cuerpo haya dejado de ser aquel ente que 'rozaba la perfección', solo quedarán aquellas cosas que te empeñaste en destrozar con un fin estúpido. Inquietudes. Humor.
Felicidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario